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Los
Charrúas, la Selección Uruguaya de Fútbol Americano,
volvieron a derrotar a los Halcones, la Selección
Argentina, esta vez en la segunda edición del Silver
Bowl, por 7-6 en un partido sumamente reñido de
principio a fin.
La liga argentina, anfitriona del evento, obsequió una
excelente organización que atrajo mucho público al
estadio bonaerense en lo que fue el primer partido de
football americano entre dos selecciones nacionales
jugado en Argentina.
Los uruguayos, disminuidos en su plantel por la falta de
varios jugadores que habían estado presentes en el
Silver Bowl I, se encontraron con un seleccionado
argentino mucho más preparado, mejorado en todos sus
aspectos, y que demostró haber avanzado mucho en su
nivel de juego con respecto a lo que había mostrado el
año pasado cuando fue vencido por la selección uruguaya
por 24-0 en Montevideo, en la primera edición de este
evento.
Como paneo general y simple, el primer tiempo fue todo
para Argentina y la segunda mitad para el equipo
charrúa.
Los argentinos, en el primer cuarto, fueron los primeros
en anotar con Rodrigo Méndez Caldeira, tras devolución
de una patada de despeje de Uruguay, el cual el
devolvedor halcón, siguiendo los muy buenos bloqueos de
sus compañeros, logró depositar en la zona de gol
uruguaya.
En lo que siguió del encuentro, los Charrúas se
mostraron mucho mejor por tierra que por aire aunque los
Halcones lograron detener en varias ocasiones los
acarreos de Uruguay.
Pero también Uruguay detuvo repetidas veces a la
ofensiva de Halcones, tanto por vía aérea como
terrestre, sin dejarlos tener oportunidades importantes
para lograr una segunda anotación.
A todo esto, y en el último cuarto, Juan Carlos Nicora,
el ágil y veloz corredor uruguayo, logró el único TD de
Uruguay convirtiéndose en el héroe del día ya que él
mismo anotó la posterior patada a los palos que a la
postre alcanzaría para llevarse la victoria por la
mínima diferencia.
Sólo quedaría tiempo para que los Halcones buscaran por
todos los medios lograr acercarse al menos a distancia
de gol de campo para intentar llevarse la victoria, pero
la sólida defensiva uruguaya detuvo una y otra vez los
embates argentinos quedándose con la victoria final.
Uruguay se establece entonces como el equipo más fuerte
de Sudamérica manteniendo el invicto al vencer en su
segundo juego internacional.
El Silver Bowl demuestra que el fútbol americano de
América del Sur continúa creciendo a pasos agigantados a
la espera de que más países aparezcan en escena con el
tackle football para definitivamente poder contar con un
torneo Sudamericano entre varios países de la región, y
de ahí en más lograr organizar un tan ansiado torneo
Latinoamericano.
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